Creemos que el cuidado personal no debería generar residuos eternos. Por eso creamos cosmética sólida con ingredientes argentinos puros, envases compostables y cero plástico.
Libre de plásticos Cada desodorante, crema y bálsamo viene en empaques de cartón compostable. Nada de envases que tardan siglos en degradarse.
Ingredientes de origen nacional Cera de abejas de productores locales, aceite de rosa mosqueta patagónico y miel cruda argentina. Apostamos a la pureza y a la economía regional.
Efecto real, sin promesas vacías Nuestras fórmulas sólidas hidratan, protegen y neutralizan olores de forma natural. Sin aluminio, sin conservantes, sin cuentos milagrosos.
Vigente desde marzo 2025
En The Woohoo Co creemos que el cuidado personal no debería generar residuos eternos. Somos una marca argentina de cosmética sólida e higiene urbana que reemplaza los envases plásticos por empaques compostables de cartón y fórmulas concentradas a base de cera de abejas y aceites botánicos de origen nacional. Trabajamos para personas que eligen reducir su huella ecológica sin renunciar a la efectividad: desodorantes en pasta, cremas hidratantes sólidas y bálsamos labiales que cuidan la piel con ingredientes puros, sin promesas milagrosas ni reclamos médicos. Nuestro tono es fresco, ecológico y directo, porque la transparencia también es parte del cambio.
Somos un equipo de emprendedores y formuladores apasionados por la química limpia y el diseño funcional. Nuestra base de operación está en Delrío 3, desde donde desarrollamos cada producto con ingredientes que respetan la biodiversidad local: cera de abejas de apiarios regionales, aceite de rosa mosqueta patagónico, manteca de karité de comercio justo y aceite de coco orgánico. No usamos aluminio, parabenos ni fragancias sintéticas. Cada barra sólida es el resultado de pruebas de textura, absorción y durabilidad, pensadas para la rutina diaria de quienes viven en la ciudad pero quieren llevar un estilo más consciente.
Nuestros productos están pensados para personas que ya cuestionan el consumo masivo de cosmética líquida y buscan alternativas sólidas, portátiles y libres de plástico. Desde estudiantes que llevan un desodorante en la mochila sin miedo a derrames, hasta profesionales que quieren una crema hidratante que dure más y ocupe menos espacio. También acompañamos a familias que prefieren bálsamos labiales con ingredientes reconocibles, sin parafinas ni derivados del petróleo. No hacemos productos para "curar" la piel ni para prometer transformaciones estéticas irreales: hacemos cosmética honesta que funciona en el día a día.
La cosmética sólida no es una moda pasajera: es una respuesta concreta a los problemas de residuos, concentración y transporte que arrastra la industria convencional. Estas son tres ventajas clave que explican por qué cada vez más personas eligen barras, pastas y bálsamos en lugar de frascos y tubos plásticos.
Creemos en el trabajo conjunto con productores locales, diseñadores y organizaciones que comparten nuestra visión de un cuidado personal sin plásticos. Cada alianza fortalece el compromiso con ingredientes puros, empaques compostables y una economía más circular.
Desde 2021 trabajamos con colmenares familiares de la provincia de Buenos Aires que nos proveen cera de abejas virgen, sin procesos químicos ni blanqueadores. Esta cera es la base de nuestros desodorantes y bálsamos, garantizando un producto puro y de origen nacional.
Nuestros aceites de rosa mosqueta, jojoba y coco son prensados en frío por un pequeño laboratorio en Bariloche. Cada lote se analiza para asegurar que no contenga solventes ni aditivos, manteniendo las propiedades naturales de los aceites botánicos locales.
Diseñamos junto a una cooperativa de diseño gráfico de Córdoba empaques de cartón 100% compostable, sin laminados plásticos ni tintas tóxicas. Cada tubo y caja se descompone en menos de 90 días en condiciones de compostaje doméstico.
Nos asociamos con más de 30 tiendas de barrio en CABA y GBA que reciben nuestros envases vacíos para devolverlos al ciclo de compostaje. Así cerramos el círculo: el cartón vuelve a la tierra como abono para huertas urbanas.